viernes, 26 de diciembre de 2014

December Prayer

Pasó prácticamente todo el mes de diciembre y mi pobre blog no se vio alimentado de palabra alguna. Esto no significa que no haya puesto yo un pie en las pistas, logré mantenerme significativamente activa durante los maratones Lupe-Reyes (el cual yo ya declaré terminado, al menos para mí) y el maratón de los carbohidratos que inundan estas fechas. El saldo hasta la fecha lo desconozco, pero honestamente no creo que me deje más de un kilo, lo cual es mucha, MUCHA ganancia...

Varias cosas me llamaron la atención este diciembre, entre ellas estas:

- Jamás había sido bombardeada de tanta publicidad para comprar cuanta cochinada de correr existe en el mercado. Libros, tenis, gadgets, camisetas, gorras, contadores de pasos, recetarios, millones de cosas. Fui víctima de algunas de ellas: un libro que me va a decir cómo perder peso para correr mejor, una mochila para guardar mis cosas del gimnasio, un rodillo para hacer masajes, un recetario, un calendario de correr...todo esto se resume a la siguiente ilustración de 72 kilos, así que a darle:
- Me impresionó muchísimo ver tantas caras felices que corrieron el Maratón de Monterrey, como en ningún otro maratón. No sé si sea porque prácticamente todo mi timeline de Facebook ese día se convirtió en maratonista primerizo o reincidente, pero fue algo sumamente especial. Sobre todo ver esos testimonios de personas de esas que también pensaban que no podrían correr ni una sola cuadra, y varios meses más adelante se muestran con una sonrisa y una medalla después de recorrer 42.195 km.

- Como en otros años, vi mucha gente más consciente con los excesos que acarrea diciembre. Muchos comentarios de mantenerse activo durante el maratón Lupe-Reyes, mucha gente declarándole la guerra al sedentarismo y la obesidad. Yo fui parcialmente una de ellas, no me perdí ningún postre pero tampoco me quede encerrada en mi casa sin entrenar.

- Mi novio y yo nos inscribimos al gimnasio, todo pagado, todo incluido. Ahora sí, a nadar, hacer pesas, correr, sin pretextos. Vamos por ese maratón en menos de 4:30.

Todo esto ha sido diciembre, faltan 5 días para que termine y lo terminaremos corriendo la carrera de San Silvestre. Fue un excelente mes, gracias a Dios!

domingo, 30 de noviembre de 2014

Texas Kind of Way

Pasó prácticamente toda la semana sin que escribiera en el blog, pero no por eso dejé de entrenar.

El martes tuve un entrenamiento breve en la caminadora del hotel de Nuevo Laredo, en un gimnasio bastante deficiente y en donde tuve que hacerle honor a la ética del corredor y bajarme de la caminadora en cuanto cruzara los 30 minutos, pues había gente esperándola. Nada relevante, ni bien ni mal.

El jueves, por las festividades del Thanksgiving, fuimos mi papá y yo a una carrera de 5 millas. Muy concurrida, muy familiar, con muchos ánimos pero como siempre en Austin, sin medalla. Mi papá recién recuperado de su lesión en el pie, ya por fin volvió a correr, y lo ha hecho muy bien. El evento en general fue muy padre, y al menos eso nos permitió no sentirnos tan mal con el atascón de carbohidratos de la cena de Thanksgiving, fiesta que no celebramos ni conocemos pero como dicen "a donde fueres haz lo que vieres", así que si ese jueves se comen carbohidratos al por mayor, pues lo hacemos también nosotros.

Finalmente ayer tocaba distancia, e intenté usarla para calarme a ver si puedo correr el Maratón Lala. Todo funcionó perfecto, corrí 17 kilómetros y creo que puedo ir incrementando la distancia para poder hacer el maratón en un par de meses. Creo que también influye que correr en el río me trae muy buenos recuerdos y me hace las distancias mucho más soportables.

De verdad es que una de las cosas por las que amo ir a Austin es porque la ciudad misma te invita a hacer ejercicio; no solo hay infinidad de lugares increíbles para ir a entrenar, sino que al parecer toda la ciudad se dedica a eso durante algunas horas de la mañana los fines de semana.

También disfruto mucho correr en la Ciudad de México, pero sí nos hacen falta tanto lugares para correr más accesibles, bonitos, con baño y bebederos, como ambiente que invite a ello. Digo esto a escasas horas de que se haya corrido la carrera más popular de la ciudad (y quizás del país), aquella carrera de Nike en la que muchos nos hemos iniciado en este hábito; espero que esta carrera no solo signifique un paseo dominical diferente, sino quedarse en esto.

Espero poder volver pronto a Austin, pero por mientras, con tráfico o no, con parques o no, empezamos mañana tanto la dieta como el entrenamiento para Torreón.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Better Life

A raíz de que, una vez que me cobren, será oficial que correré el año quentra el maratón de Berlín, he estado pensando mucho en mis futuras metas como corredora.

Ayer tuve la oportunidad de participar en un trote-peregrinación que organizó el entrenador con el que voy, fue una experiencia muy padre pues no solo pude convivir con otros atletas como yo, sino que además me di cuenta de que para poder hacer amigos dentro del grupo tengo que ir a los entrenamientos. Todo eso, además de la experiencia de visitar a nuestra Señora a pocos días de su fiesta.

Con todo el tráfico que han generado las marchas por la situación actual de nuestro país, me es prácticamente imposible ir a los entrenamientos sin que esto implique pasar algunas horas dentro del tráfico; sin embargo esta situación cambiará a partir de enero con motivo de que mi oficina se mudará a otra zona de la ciudad, por lo que ahora sí no tendré pretexto para faltar a los entrenamientos.

Sé que hace un par de publicaciones dije que por el momento estaba contenta con mi nivel, y que no me importaría cuánto tiempo hiciera en el maratón de Nueva York; todo eso es cierto pero después de haberlo corrido y viendo que la solución está enfrente de mis narices, he decidido que ya no quiero ser de las corredoras que hacen 5 horas en los maratones solo por no querer dar ese “plus”. Tengo muchos hábitos que cambiar y empezaré poco a poco, tengo que bajar de peso aunque me cueste sangre, tengo que hacer ejercicios de fuerza aunque los odie, tengo que ir a los entrenamientos aunque haya tráfico. Sé que todo esto a la larga no se traducirá solamente en un buen maratón, sino en una mejor calidad de vida, y al final es lo que quiero lograr con todo esto.


Con la felicidad de que ya volví a correr más de 10 kilómetros después de mi maratón y me siento perfecta, este fin de semana estaré en Austin y me daré el lujo de ir a correr a uno de los lugares donde más he disfrutado correr, donde hice mi primer triatlón, donde corrí por primera vez más de 30 kilómetros, donde empezó toda esta obsesión…

viernes, 21 de noviembre de 2014

Hoy Hace un Buen Dia

En estos tiempos en los que nuestro país no da para nada feliz qué contar, he tenido que hacer mi propia cortina de humo que me permita alejarme de lo negativo. Quizás sea cegarme a ver la realidad, pero no soporto más malas noticias y tampoco creo tener nada valioso qué aportar al tema.

Quizás por eso me sienta hasta culpable por seguir escribiendo de maratones y de correr, y no de la inmensa tristeza y pesadez que siento al ver así a mi país. Sin embargo, lo seguiré haciendo y si alguien pretende criticar mi "frivolidad" sus razones tendrá.

Por lo pronto, otro de mis sueños se me hizo realidad, me inscribí a la rifa de Berlín un día antes de irme al maratón de Nueva York (la rifa cerraba precisamente el día del maratón), y NOS VAMOS A BERLÍN!

He recibido muchos comentarios de gente que lo quiere correr y de gente que ya lo ha corrido, entre ellos que es un maratón muy disfrutable, seguramente más que Nueva York pues al parecer no hay larga y tediosa espera, ni colinas sorpresa.

También tengo pensado correr el maratón de Torreón en marzo de 2015, ya esta semana he retomado el entrenamiento y creo que con constancia, disciplina y buen ánimo podremos tener un muy buen maratón.

Espero que el 2015 sea un excelente año, no solo para mi sino para mi país. Por lo pronto, no hay por qué detenerse, a este año le quedan todavía 40 días...


martes, 18 de noviembre de 2014

Keep it Healthy

Creo que hasta que empecé a hacer ejercicio, no había valorado tanto mi salud.

En secundaria solía ser bastante enfermiza de gripa, tenía inclusive alergias y las padecía terriblemente. Después eso pasó y gracias a Dios he sido una persona sana, sin mayores achaques que los normales de una persona de mi edad (ya uso lentes, una mal pasada de copas me cuesta 2 días, y los festines del 16 de septiembre me engordan 1 kilo automáticamente, aunque solo huela de lejos el pozole).

Pero ahora una gripa que me mande a descansar durante 3-4 días se siente como la peor de las enfermedades...no por la gripa sino por el sedentarismo al que me orilla.

El año pasado sucedió lo mismo, terminé el maratón y me vino una gripa digna de ser olvidada. Quizás el cuerpo estuvo aguantándose las ganas de enfermarse durante todo el proceso de entrenamiento, o quizás el frío de Staten Island finalmente hizo de las suyas 2 semanas después.

También dicen que las gripas son un mensaje del cuerpo de que quiere ser "apapachado". ¿Qué no se siente apapachado el cuerpo después de correr 30 kilómetros en el sol? ¿No se siente mejor después de un masaje deportivo en el cual los músculos terminan destrozados? ¿Por qué mi cuerpo no se divirtió tanto como mi mente en el maratón? Quizás como dice el video del día después del maratón, los esfuerzos de terminar un maratón (y entrenarlo, por supuesto) solamente los aprecia el corazón, porque el resto del cuerpo los padece y en serio.

En mi caso, los malestares musculares post-maratón duraron dos días solamente y se redujeron a no poder bajar escaleras con gracia y estilo, pero el gripón que me dio desde el jueves pasado no ha cedido del todo.

Me urge volver a la normalidad, pues tengo que decidir esta semana si voy a correr el maratón Lala o si, por instrucciones del entrenador, me guardo hasta futuras fechas.

Esta es otra de las cosas que tanto le agradezco al ejercicio, me ha hecho ser mucho más consciente de mi salud, y me ha enseñado sobre la importancia de cuidarme para poder cumplir mis objetivos. Ya solamente falta que el cuerpo automáticamente me mande ondas cerebrales que me hagan odiar los pasteles, las papas fritas y el vino, para preferir el apio, las zanahorias y las cosas sin sal. Ese día jamás llegará, pero por lo pronto, además de agradecerle a Dios porque no tengo ningún problema de salud, me tengo que quitar esta gripa de encima...

GRIPA, SAL YA DE ESTE CUERPO ROCKERO, CORREDOR Y CHAMBEADOR!!!!!

martes, 11 de noviembre de 2014

Reflexiones en la Mesa

De cada carrera se obtiene una reflexión, pero hay carreras que nos dan más que otras. Para mí este maratón fue especial por muchas razones, y mis reflexiones son las siguientes:

* Me inscribí a la rifa del maratón en el 2011 cuando llevaba corridos escasos 2-3 medios maratones, y me inscribí por mera curiosidad pues juraba que jamás correría un maratón, además de que la mayoría del club de corredores en el que estaba lo iría a correr. Cuando me enteré de la política de ingreso decidí inscribirme en 2012 "por si acaso" (para ese entonces ya estaba entrenando para el maratón de Austin) y en 2013 me inscribí con la esperanza de no salir en la rifa pues semanas antes correría Chicago. En 2011 no quería correr maratones honestamente porque pensaba que no podría hacerlo, y 4 años después no hubo ni un solo segundo dentro de las 5 horas 42 minutos que hice en Nueva York, en donde pensara que esa carrera no la terminaría.

* Es un verdadero crimen dar el mismo sabor de Gatorade en toda la carrera, no diré más al respecto.

* A mi también me parecía una estupidez pagarle a alguien para que te dijera cuánto correr y en dónde, y peor aún pagarle a alguien para que te "repare" los músculos que el otro demonio te echó a perder en los entrenamientos. Sin embargo, mis otros dos maratones lo he entrenado sola (acompañada de un plan de entrenamiento que compré por internet) y los resultados no han sido los mismos. Durante el recorrido y aún terminando me sentí acompañada por mi entrenador, por el masajista, por la nutrióloga, por todos! Ellos me habían ayudado a llegar ahí y corrían conmigo.

* No sé si volvería a correr este maratón, me pareció todo muy complicado y caro, y la espera en Staten Island fue un infierno para mí. Me quedé con muchas ganas de volver a correr Chicago, pero para mí Nueva York una vez es suficiente.

* Nunca he hecho trabajo de fuerza y aunque me aburre, creo que es útil para correr un maratón. Si me toma 3-4 horas a la semana le daré la oportunidad, total hay que desquitar la mensualidad del gimnasio! Aunque eso implique algunos días tener doble sesión de entrenamiento.

* Con motivo de mi pisotón en el pie me vi obligada a caminar dos semanas enteras sin tacones. La experiencia fue a la vez liberadora y estresante. Es muy difícil mantener una postura erguida sin usar tacones, y mi estatura real nunca me ha convencido del todo; pero entiendo que usar tacones mientras se entrena tiene más efectos negativos que positivos, por lo que es posible que tenga que invertir un poco en flats bonitos para limitar los tacones a los eventos sociales de alta alcurnia.

* Es el maratón que he corrido con más peso sobre mi ser, y eso evidentemente impacta los tiempos y la energía. Me queda claro que mientras siga teniendo sobrepeso no podré correr más rápido ni será posible salir sin panza en las fotos, así que hay que trabajar mucho por ello. Me tocó nacer con un metabolismo poco favorecedor y con un sentido del gusto muy desarrollado, así que tengo que cargar esta cruz toda mi vida. Estoy plenamente convencida de que esto me será recompensado con un cutis sin arrugas en el futuro, pero por lo pronto tendré que pasar un invierno a dieta y tristemente sin tamales. En los siguientes meses tengo que pasar de Barney a Barbie, creo que le cambiaré de nombre a mi blog en ese sentido... =P

lunes, 10 de noviembre de 2014

Empire State of Mind

Con el dedo gordo entumido de ambos pies, comenzamos a correr los primeros pasos de aquellos 42 kilómetros con 195 metros de felicidad que nos llevarían hasta Central Park.

Mentalmente dividí la carrera en 7 etapas, la primera de ellas era el Verrazano Narrows Bridge, con una distancia de 2-3 millas.

Era cierto lo que decían, empezar el maratón en el Verrazano Narrows Bridge sería, hasta ahora, el inicio más emotivo de una carrera que yo haya vivido. A lo lejos se veía Manhattan, pero cerca de mí el viento se sentía terrible, tanto que me sentía ligerísima pues el viento me movía de un lado a otro.
Por momentos llegué a pensar que el viento desprendería mi número de mi cinturón...¿qué haría entonces sin el número? Ya no me iban a dar mi medalla! Ni mi poncho! Afortunadamente esto no pasó, y el viento lo único que logró fue despeinarme.

Cuando menos me lo esperé íbamos bajando del puente, y nos adentramos a la etapa 2 del maratón: Brooklyn y Queens. Las reseñas indicaban un recorrido "largo y prácticamente plano", a mi me pareció abrumadoramente largo y con muchas colinas, aunque no aburrido. De repente pensaba que me había equivocado y me había inscrito al maratón de San Francisco, no al de Nueva York! Lo que no subía bajaba, no había nada plano, ni un metro, era un timo. Según recordaba esta etapa duraría 16 kilómetros y así lo fue, la cruzamos cuando llegamos a la meta del medio maratón, por fin llegamos a la etapa 3 y ya iba un poco cansada.

La etapa 3 era el Queensboro Bridge, las reseñas indicaban que este era el punto de quiebre de la mayoría de los corredores, cosa rara porque si te quiebras en el kilómetro 21, terminar un maratón se convierte en un infierno. Quizás dicen eso porque en Brooklyn y Queen había muchas porras, niños, policías, agua, gatorade, música...en el Queensboro Bridge lo único que había era acero y corredores. Desde que planee mi carrera pensé en que justamente en esta parte no habría poder humano que me hiciera parar, iba a continuar trotando así tuviera que caminar el resto del maratón. Iba corriendo (más bien trotando en realidad) y ya adentrados unos 500 metros en el puente, me di cuenta de que ERA LA ÚNICA PERSONA CORRIENDO EN TODO EL PUENTE. ¿Qué les pasaba al resto de los corredores? De verdad era una masa de gente, y ni una sola persona corriendo. Pensé que quizás por eso este bloque se convertía en un punto de quiebre, la energía se contagia y si ves a todos caminando a tu alrededor, no ves mal caminar tú...

Me empezaron a llamar la atención unos letreros que estaban colocados al lado izquierdo del camino...3...corrías un tramo largo...4...corrías un tramo largo...5...¿qué serían? Cuando vi que el número 5 estaba colocado cuando el puente comenzaba a bajar (y la gente comenzó de nuevo a correr), pensé que seguramente sería una especie de señalización de que solo habría que correr hasta llegar al número 10, del 1 al 10 y se acaba el puente...y así lo fue. El número 10 nos dio la entrada a  First Avenue, llegamos a Manhattan.

El tramo 4 era First Avenue, no recuerdo cuánto duraba este en distancia pero recorreríamos bastantes calles de Manhattan y en una de ellas seguro encontraría la porra de mi novio y sus amigos. Los mensajee justo antes de entrar al Queensboro Bridge y no me contestaron, pensé que se les había hecho tarde, o que quizás habían preferido irse a otro lado en lugar de sumarse a la porra del maratón; pero cuando llegué a First Avenue abrí de nuevo mi teléfono y vi el mensaje "estamos en 89 y 1st"...

Me fui contando de forma ascendente el número de calles que faltaban para llegar a la 89, como si ahí estuviera la meta. Cuando llegué me topé con una enorme sorpresa, no solo estaban todos ahí listos con su cámara, sino que se habían mandado a hacer camisetas con la frase "RUN LILIANA RUN" y mi número de corredor!!!! Nunca nadie jamás había ido a verme a una carrera, y jamás alguien me había sorprendido con algo así! Los abracé a todos muy rápido, y con una sonrisa los dejé ir, les dije que nos veíamos en 89 y 5th. como en una hora...quizás pasaron hasta dos...

La parte 5 del maratón era el Bronx, en esta parte serían los kilómetros que se conocen como "la pared", entre el kilómetro 32 y el 35. Yo nunca he sentido este fenómeno pues siempre he sido una corredora muy lenta, pero como superstición intento escuchar el par de canciones de The Wall que tengo en mi ipod, para distraer la atención de una pared a otra. Este maratón no fue así, salió HAIM en mi ipod y no me pude resistir. Iba ya trotando muy despacio, pero no me dieron ganas de pararme a descansar. Esta etapa fue breve, faltaba lo mejor y todavía vería de nuevo a Joe y a mis amigos, ahí me estaban esperando desde hace rato.

Cuando regresamos a Manhattan por 5th Avenue empezamos la parte 6, no sé que me dio pero sentí un bajón repentinamente. Veía más subidas y entramos por la calle ciento treinta y tantos!!!! Yo los vería en la calle 89, faltaban muchísimas, ya quería llegar!!! Ya estaba aburrida de tantas subidas, cansada de haber estado parada en Staten Island y tenía ganas de hacer pipí. Los abastecimientos me parecieron aún más cerca el uno del otro, lo cual implicaba detenerme un poco a tomar agua y Gatorade...¿otro trago del mismo sabor de Gatorade que vengo tomando desde hace más de 4 horas? Qué horror!

Esta sexta etapa me pareció eterna, ya quería llegar y descansar, estirarme, no correr jamás en la vida. Cuando me encontré con Joe y mis amigos fue en la curva hacia Central Park, los vi y traía otro semblante totalmente diferente que hacía rato, les dije "me faltan 5 kilómetros pero ya no quiero correr, ya no puedo mas". Me dieron ánimos y seguí corriendo, de verdad solo me faltaba un 5K pedorro de Bonafont.

La etapa 7 fue en Central Park, un escenario hermoso por sus hojas naranjas y el sol en el atardecer. Aquí ya sabía que habría colinas, por lo que éstas no me pesaron tanto, además de que ya en otras ocasiones había corrido por el parque por lo que el ambiente me era más familiar. Durante todo el recorrido desde que entré a Central Park venía siguiendo a un grupo de corredores franceses que llevaban una bandera enorme. A veces la bandera se acercaba y después se alejaba...cada paso era un paso menos, y la meta estaba cerca.

Cuando salimos del parque para tomar Columbus Circle empezó a sonar en mi ipod "All these things that I've done". Con esta canción crucé la meta de mi primer 10K y siempre ha sido una power song con mucho significado para mí; la escuché hasta que se terminó y después me quité los audífonos para escuchar a la gente. "GO LILIANA", "ÁNIMO MÉXICO", "YOU'RE ALMOST THERE", cientos de gritos hacia mí y los demás corredores!!! Saqué mi bandera de México y la empecé a presumir, cada mexicano que veía me sonreía. Esta mexicana estaba a punto de terminar su tercer maratón!

Estando casi frente a la meta me surgió el pensamiento que a todos los corredores nos inunda en los últimos metros del maratón: ¿lo volverías a hacer? POR SUPUESTO ¿en Nueva York? No lo sé...

Crucé la meta casi 30 minutos más tarde de mi tiempo estimado para este maratón, y escasos 20 segundos menos que mi tiempo en Chicago; pero esta vez no tenía resentimientos, ni culpas,  ni me había peleado con el maratón ni conmigo misma...estaba feliz y con ganas de repetir la experiencia a la brevedad posible.

Era finalista del TCS NYC Marathon 2014, puedo lograr lo que yo quiera y lo haré...

(mis reflexiones de esta experiencia en el siguiente post)

viernes, 7 de noviembre de 2014

Get the Party Started

Era la mañana del maratón. Me desperté a las 5:00 am al primer zumbido del despertador, cosa extraña porque sentía que había descansado incluso más que la noche anterior, los nervios habían cedido y me habían dejado dormir.

Me cambié y arreglé los últimos detalles para salirme del hotel, incluyendo, tal como lo ensayé millones de veces, preparar mi avena con agua caliente...ese día en lo específico en el hotel no hubo agua caliente...

Decidí no entrar en pánico y buscar un lugar donde vendieran café, si compraba un café seguro me regalarían un poco de agua caliente para preparar mi avena. Comí mi desayuno en la calle viendo hacia las desérticas escaleras rojas de Times Square, hubiera sido el momento perfecto para tomarme una foto, pero ¿quién la tomaría si no había nadie en la calle mas que los cientos de corredores caminando con frío, nervios y prisa?

Seguí a los corredores hacia la biblioteca, ahí sería la salida de los camiones hacia Staten Island. Me habían asignado el camión que saldría a las 7:15 am, pero la fila avanzaba y me subieron al camión pasadas las 6 de la mañana. En la fila vi a Lili Figueroa, mi adorada coach de Monterrey...le enseñé la pulsera de amuleto que ella misma me había regalado hace ya varios años cuando corrí el medio maratón de Houston, la pulsera dice "Failure is not an Option", y de acuerdo con sus instrucciones, la porto (desde ese día) en todas mis carreras junto a mi Garmin, para verla cuando vea el reloj y poder leer el mensaje.

Mi vecino de asiento era un hombre de alrededor 45 años, de la India pero que llevaba ya tiempo trabajando en Hong Kong. Iba a ser su segundo maratón, había corrido Tokyo hace algunos meses...se veía notablemente más nervioso que yo y que la mayoría de los pasajeros...iba por menos de 4 horas pues en Tokyo había corrido en 4:15:00. Cuando llegamos a Staten Island se levantó del asiento sin decirme ni una sola palabra, ni suerte, ni ánimo, ni hasta luego...

Salimos del camión y llegamos a la parte más desagradable de todo el proceso que involucra a este maratón, la espera en Staten Island con frío y viento. Esta espera fue para mí lo más amargo de toda la experiencia, peor que darle 12 vueltas a los Viveros de Coyoacán, peor que los últimos 5 kilómetros del maratón, peor que haber saldado la tarjeta de crédito con la que pagué la entrada al maratón. El frío y el viento me resecaron la garganta y, al menos en ese entonces, una gripa post-maratón parecía inevitable. No había nada más que filas, aburrimiento, nervios e impaciencia.

Cuando por fin anunciaron nuestra hora de salida, corrimos hacia la entrada de los corrales...para ese entonces yo llevaba más de 2 horas parada de forma intermitente. Todo había sido una pesadilla hasta que voltee a mi alrededor y me di cuenta que estaba en la línea de salida del maratón de Nueva York, repito, ESTABA EN LA LÍNEA DE SALIDA DEL MARATÓN DE NUEVA YORK! Después de 4 años y muchos entrenamientos!!!!!!

Empezó a avanzar la fila, yo en realidad no había tenido espacio ni siquiera para dar una pequeña estirada pero en ese momento no me importó, y al sonido de Frank Sinatra sonó la chicharra...a correr, nos vemos en 42.195 kilómetros...

martes, 4 de noviembre de 2014

Beautiful Stranger

Por fin la medalla del maraton de Nueva York es mia!

Por mucho fue el maraton que me ha parecido mas pesado pues hay que despertarse temprano, hacer filas, esperar horas en el frio, hacer mas filas, y por si fuera poco este año hubo mucho viento, asi que circular por los puentes se convirtio en una batalla de supervivencia.

Pero fue una carrera inolvidable, la experiencia de correr un major es unica y este maraton tiene algo (no sabria decir que) que lo hace muy especial.

Fue un coctel de diferentes corredores, eramos miles de mexicanos dandonos animos y porras los unos a otros, y tanta diversidad era digna de ser admirada con detenimiento. Cada corredor era una historia distinta, la ropa que llevaban para cubrirse del viento y el frio, la comida que cuidadosamente prepararon para la espera, las palabras impresas en la camisa que llevaban puesta, los mantras escritos en la mano, las sonrisas en la linea de salida...

En esa linea todos eramos iguales, corredores entrenados (haiga sido como haiga sido) listos para correr 42.195 kilometros a costa de lo que sea! Todo para terminar con un pedazo de metal en el cuello y un dolor de piernas que permanecerá por mas de 3 dias.

Esto fue el maraton, pero que me significo a mi? Eso es otra historia que pronto contare, pero lo primero que quise compartir fue como vi esta experiencia a través de los demas, como convivi durante tantas horas con muchos extraños que, como yo, seguramente vivieron obsesionados con esto durante varios meses.

Que afortunada me siento de haber vivido una experiencia asi de especial...

domingo, 2 de noviembre de 2014

Is this it?

FALTAN 5 HORAS PARA QUE EMPIECE A CORRER EL MARATON DE NUEVA YORK

Se llego el dia! Me someto a lo entrenado y a los animos que me llevaran por la ruta.

Hace mas frio que el pronosticado pero eso no lograra enfriar mis ganas de hacer un excelente maraton.

Nos vemos en 42.195 kilometros!

sábado, 1 de noviembre de 2014

Me and Guiliani Down by the School Yard (a true story)

FALTAN 2 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK

Que emocion ya vamos en el avion rumbo a Newark! Espero no haber olvidado algo! Segui todos los tips que lei en Internet, traigo mis tenis y garmin puestos, una bolsa con la ropa que me voy a poner en el maraton, y mis geles. Tambien compre en la farmacia del aeropuerto 2 electrolit, uno para hoy y otro para mañana; respecto a esto he leido opiniones encontradas, pero yo siempre me he tomado un electrolit los 3 dias antes de una carrera importante y nunca me ha sentado mal...

Ya lo unico que verdaderamente necesito es otro spibelt para poner mis gomitas, pues el que tenia se me rompio y lo menos que quiero es extraviarlas el dia de la carrera. Seguro habra miles en la expo, pero si no, ya vere como me las llevo, ya es lo de menos.

Ahora espero contar con la buena voluntad y agilidad del personal de migracion y aduanas, pues aterrizando tengo 2 horas para llegar al desfile...

No puedo creer que en dos dias vaya a correr 42.195 kilometros! Estoy muy emocionada y nerviosa a la vez, planee tanto esta carrera y la he esperado desde hace 3 años con tanta ansiedad, que me parece irreal que todo esto sea cierto.

Por lo pronto hoy desfile y descanso, mañana vamos a la expo por el numero, para por fin volverlo realidad!

miércoles, 29 de octubre de 2014

19th Nervous Breakdown

FALTAN 4 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

Mañana empezamos la hidratación y la carga masiva de carbohidratos. De verdad lo mejor de correr es que puedo comer carbohidratos antes de las carreras (y leche con chocolate después).

Ya tengo todas mis cosas fuera de sus cajones, mi ropa de correr, mi ropa de no correr, disfraz de mexicana para el desfile, camisa de los Gigantes, geles, zapatos cómodos, avena para el desayuno.

Cada día me pongo más nerviosa, al grado que soñé que perdía el camión, no llegaba tampoco al Ferry y no había forma de llegar a Staten Island. Creo que ha sido mi sueño de carrera más frustrante, después de aquel sueño en el que estaba en la línea de salida de un triatlón pero no había alcanzado a llegar a meter mis cosas a la transición, así que tenía que correr sin tenis y rodar sin casco (imposible, no te dejan salir de la transición, punto).

Ya de verdad quiero irme, las redes sociales del maratón ya mostraron la camisa y la medalla y ya quiero las dos cosas en mis manos; ahora sí no me queda ninguna duda de que terminaré este maratón y que me irá excelente.

Hoy no tengo nada más que decir, soy un manojo de nervios, ni me lean mañana...

martes, 28 de octubre de 2014

I Can't Do This

FALTAN 5 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

Con tanta emoción y trabajo no he podido escribir tanto como me gustaría. Ya estamos en la semana del maratón, se terminaron los entrenamientos largos y solo me queda una pequeña carrera de 5 kilómetros, un afloje de 30 minutos, y 42 kilómetros 195 metros por delante.

Mi último entrenamiento terminó con una sonrisa, una selfie (raro en mí porque las odio) y Comfortably Numb...

Ante la verborrea de maratón que me rodea, últimamente más y más gente me ha aventado el trillado discurso de "no sé cómo puedes correr tanto, yo no puedo correr ni una cuadra". Qué creen, yo hace 7 años tampoco podía correr, no voy a decir que ni una cuadra porque eso es una exageración, pero no podía correr consistentemente por 3 minutos (que son aproximadamente a paso lento unos 300-400 metros), no digamos por 5 kilómetros, y correr maratones era de loquitos (bueno, en realidad sigue siendo de loquitos).

Pero poco a poco y a lo largo de los años fui tomándole cariño al running, al sudor, al cansancio, a las medallas, a la lluvia, al lodo, a las series de 1000 (breaking news, ya no las odio mas!!!!), a las zanahorias baby, a todo...

Si miro hacia atrás me es difícil explicar cómo llegué de "yo no puedo correr ni una cuadra" a donde estoy hoy, es decir, a 5 días de mi tercer maratón. No ha sido fácil y me ha costado 6 años y muchos kilómetros hacerlo (tampoco sacrificando tanto, he de confesarlo), pero -disculpen la soberbia- SI YO PUEDO, TÚ PUEDES.

Sé que jamás voy a cambiar la frase "yo no puedo correr ni una cuadra" ni puedo evitar que las personas la sigan usando, y todavía peor, sé que cualquier respuesta que dé suena a bullshit y por lo mismo siempre que me dicen esa frase prefiero quedarme callada.

La verdad es que ese "NO PUEDO" muchas veces significa un muy respetable "NO QUIERO"; no a todos les tiene que gustar correr, pero no puedo evitar sentir en muchas de las personas que me dicen esa frase un poco de ganitas por "PODER HACERLO".

Si quieres correr un maratón lo puedes hacer, vas a tener que entrenar, vas a tener que QUERER ENTRENARLO, pero de que tendrás una medalla que diga "maratón" la tendrás, y ese es un momento que jamás olvidarás...yo el domingo si Dios quiere recojo mi tercera medalla con la palabra "maratón" en ella y créeme, hace 7 años yo tampoco podía correr ni una cuadra...

jueves, 23 de octubre de 2014

Take me as I am

FALTAN 10 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

Cuando empecé este blog faltaban 93 días para el maratón y ahora solo faltan 10! Esto no solo es señal de que el tiempo vuela, sino de que he escrito solamente 37 entradas en 83 días.

La verdad es que desde que empecé esto decidí que si no tenía nada bueno que decir, era mejor no escribir nada; pero aún así con esta ya van 38 entradas de las que me siento orgullosa, porque en cada una he escrito de la forma más sincera posible sobre mis aventuras como corredora amateur (muy muy amateur).

Esto me lleva a pensar que posiblemente muchas personas que me conocen y que por cualquier razón han llegado a leer alguna de mis entradas, crean que soy una corredora mediocre o conformista por no querer esforzarme a correr más y más rápido. Sin embargo, en mis 5 años de corredora he llegado a la conclusión de que la forma más fácil de abandonar un proyecto es hartándome de éste, tronándome y presionándome demasiado de forma tal que le deje de tomar gusto.

En este momento no estoy ni física ni emocionalmente lista para presionarme por mis tiempos, ni para pensar en obsesionarme con este hobby. De momento me gusta ser una corredora a la que también le gusta salir, me gusta tomar vino y divertirme, me gusta ir a conciertos y acabar igual de cansada que cuando termino de entrenar, me gusta sentarme a ver el futbol americano y tomar una cerveza, me gusta como soy aunque eso implique que de momento mi meta en el maratón no sea romper las 4 horas, ni calificar a Boston.

La realidad es que desde que terminé mi primer maratón en el 2012 estoy PLENAMENTE CONVENCIDA de que si quiero correr el maratón de Boston lo voy a correr y no por Charity. Me va a costar quizás 3 años de intenso entrenamiento, series de 400, de 1000 y de 2000, dietas y demás sacrificios pero cuando lo decida hacer lo haré.

Lo que ahora me llena de satisfacción es que tras tooodo mi entrenamiento para el Maratón de Nueva York no me siento ni fatigada, ni harta de correr, ni aburrida de entrenar; tan es así que no he dudado ni un segundo en inscribirme a un cuarto maratón, y quizás venga un quinto. Es posible que este sentimiento cambie el 2 de noviembre, pero no tendría por qué; la parte pesada de un maratón no es la carrera sino el entrenamiento, e intentaré recordar esto que escribo durante mis kilómetros 30 a 37 cuando ya me falten energías y ganas (ya del 37 al 42 es, y cito lo que escuché en un maratón "una carrera de 5K pedorra de Bonafont").

Hoy no vamos por Boston, vamos por Nueva York, para disfrutar la ruta y la experiencia de correr un Major, para disfrutar el viaje con mi novio y mis amigos, para gastarnos una fortuna en la expo, para ir a un Monday Night Football en el estadio que mi novio anhela conocer, vamos por la experiencia completa.

miércoles, 22 de octubre de 2014

I'm so excited

FALTAN 11 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

La emoción está al máximo, durante los próximos 12 días (los 11 que faltan y el día después del maratón) no hablaré de nada que no sea del Maratón. Bueno también puede que se cruce por la conversación el concierto de Café Tacuba al que iremos una vez que regresemos, lo cual también me llena de emoción.

Ya tenemos todo, cambiamos dólares, bajé la guía del corredor, vimos videos motivacionales del año pasado, revisamos la guía del espectador, revisé una y otra vez el pronóstico del tiempo, imprimí los boletos para el Monday Night Football al que iremos en Nueva York (que por cierto los Gigantes -quienes descansan esta semana- ya no juegan sino hasta ese día, lo cual me hace sentir que el maratón está ya enfrente de nosotros), he repetido el desayuno pre-maratón (avena hecha con agua de la cafetera) más de 3 veces, bajé la aplicación del evento. Todo, ya nos vamos.

Lo único que me falta es recibir mi camisa de la carrera (ojalá me quede! hace un par de semanas me quedaba medio kilito apretada) y mis geles, que vendrán en camino desde Monterrey esta tarde. También falta ver dónde cenaremos pasta el día antes del maratón, pero eso no está en mis manos en este momento.

Mi dedo también ha estado cediendo poco a poco, no he corrido pero ayer me puse los tenis durante más de dos horas y no sentí ninguna molestia, así que esta tarde mi dedo morado, mis tenis sucios y yo agarramos calle y nos calamos.

Me impresiona la emoción que me puede causar un evento así, no recuerdo haber estado tan emocionada cuando corrí el Maratón de Chicago el año pasado, o quizás lo que sucede es que no quedó registro de ello, pero creo que la parte más emocionante del maratón es sentir toda esta adrenalina venirse encima. Con esta emoción se olvidan las desmañanadas, la pesadez de correr 30 kilómetros, el haber renunciado tantas veces a "otra copita más de vino", el haber corrido 12 veces los Viveros de Coyoacán, el haber entrenado más veces con lluvia que sin lluvia, y sobre todo el haber comido más zanahorias que cacahuates durante muchas semanas más de las que hubiera querido.

Entre más pasen los días más grande serán la emoción y los nervios. Hoy soy un manojo de felicidad, soy "bright and shiny" y no me avergüenzo ni me arrepiento de ello...aprovéchenme así porque estos momentos para mí son breves destellos...

lunes, 20 de octubre de 2014

Don't Dance

FALTAN 13 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

Ya mero nos vamos, el fin de semana corrí mi última carrera de más de 20 kilómetros y con eso ya prácticamente terminé mi entrenamiento.

El sábado me desperté muy temprano para ir a correr 24 kilómetros en el sur de la ciudad, para de ahí, dirigirnos hacia Cuernavaca a una boda.

Los 24 kilómetros físicamente no me dolieron pero mentalmente fue todo un reto. Fui a correr a los Viveros de Coyoacán, por recomendación de varios amigos y, sobre todo, de mi entrenador. La pista del parque mide 2 kilómetros, por lo que sin hacer mucho esfuerzo matemático para calcularlo, le tenía que dar 12 vueltas al circuito.

La primera se fue como agua, la segunda y tercera vueltas estuve muy acelerada mentalmente (confieso que se me empezó a venir encima la distancia, me asusté) por lo que me tuve que parar a calmarme y tomar un poco de aire. Después las vueltas se sintieron más pesadas conforme iban avanzando, pero cada vez faltaba una menos. Las últimas dos fueron un martirio de 14 minutos cada una...

Me subí al coche para agarrar carretera y sentía las piernas muy cansadas, pero después de un baño, la comida de la boda y un vino tinto, se sintieron mucho mejor. Estaba lista para disfrutar el fin de semana.

Había prometido no bailar (por el cansancio y el dolor que sentía) pero obviamente rompí mi promesa y estuve en la pista más del tiempo que ordinariamente paso cuando voy a una boda, sin tacones, claro. Eso ocasionó que me dieran dos pisotones en el dedo gordo del pie derecho, y el resultado es un dedo morado e hinchado, que se ve peor de lo que se siente pero que aún así asusta.

He pasado tanto tiempo preocupándome por mis piernas, que había olvidado preocuparme por mis pies. Hoy me duele el dedo, puedo caminar pero aún no he corrido por lo que es un misterio. Sé que no lo tengo roto porque lo puedo mover en todas las direcciones y puedo mantenerme parada por tiempos largos sin dolor, pero ¿y si no puedo correr?

Tengo tiempo suficiente para que se deshinche el dedo y le vuelva el color, ya entrené lo suficiente como para que perderme un entrenamiento de 18-20 kilómetros este fin de semana comprometa mi maratón, pero no me voy a dejar.

¿Por qué siempre tiene que haber problemas antes de una carrera importante? ¿Será parte de los mismos nervios? ¡Que levante la mano aquel que no haya sentido una contractura o lesión unos días antes del maratón! Es casi inevitable. Sé que no es culpa de la boda ni de bailar, me hubiera pasado lo mismo quedándome descansando en la casa, seguramente con una patada que le hubiera dado a la pata de la cama, o al sillón de la sala, me conozco.

Pero ya nos vamos, en este momento confío en que mi pie estará bien, y si no mi mente lo rescatará durante la carrera en 13 días.

jueves, 16 de octubre de 2014

Off We Go

FALTAN 17 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

Ya me mandaron los datos del maratón! Número de corredor: 55622, hora de salida: 10:55, color azul, corral A.

Con esto ya el maratón se convierte en realidad, no fue un sueño ni entrené en vano, nos vemos en 17 días en Staten Island para salir a correr 42 kilómetros por las calles de Nueva York.

Cuando llegó el correo no pude evitar pensar lo tarde que salgo, me pusieron en la última hora de salida (aunque en el primer corral), y eso que en mi formato de registro incluí como tiempo estimado 4:30! ¿Qué hubiera pasado si hubiera puesto como tiempo estimado las 5 horas con 15 minutos que quizás haré, me hubieran mandado a correrlo hasta el lunes siguiente?

Y hasta ahora es cuando doy gracias de mi bendita flojera que me permitió entrenar varias distancias largas al medio día, sé que no es tarea fácil empezar a correr a las 11 de la mañana, pero hasta para eso entrené.

Todavía no me la creo, por alguna razón mis distancias largas no me pesaron tanto en este entrenamiento y eso me preocupa porque no se si eso es buena o mala señal, pero tengo fe en que cuando mi cuerpo ya no pueda mi mente estará ahí para rescatarme, y terminaremos ese maratón con la frente el alto.

Lo que me pesa ahora, lo que realmente me agobia, es el precio del dólar...el maratón qué! Repetiré esto hasta el cansancio del kilómetro 32 al 38 el siguiente 2 de noviembre.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Inspiración

FALTAN 18 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

Antes era una asidua lectora, me comía los libros en días. Desafortunadamente, aquellos tiempos de literatura se han ido desvaneciendo con el tiempo, en parte porque tengo ahora poco tiempo para mí, y en parte porque el poco tiempo para mí lo gasto (literal) en redes sociales, ver series de televisión y navegar en internet. Es algo de lo que me avergüenzo y durante 2-3 años seguidos ha sido, sin éxito, mi propósito de año nuevo. Sin embargo, entre mis libros pendientes por leer (que ya ascienden a quizás una decena) tengo algunos libros relacionados con correr, entre ellos Born to Run, de lo que hablo cuando hablo de correr, y Once a Runner. Los tres actualmente empolvados.

Recientemente mi novio me convenció de que la mejor idea del ser humano en el siglo XXI eran los audiolibros, que adquiriera una suscripción a Audible y de ese modo el tráfico se iba a hacer más ligero y hasta quizás disfrutable. No pude resistirme a la tentación y conseguí mi membresía. Pago alrededor de 15 dólares mensuales para poder bajar un audiolibro al mes, y tengo descuento para bajar más libros en caso de que me termine pronto mi libro y quiera descargar otro.

El primer audiolibro que compré se llama "The New Rules of Running", escrito por David Allen y Vijad Vad. Disfruté mucho leerlo porque me dio varios tips que, aunque los sabía, no está de más recordar, y estaba escrito de una forma hasta cierto punto digerible. Un libro que se trata de cómo lograr tu mejor maratón y medio maraton, cómo entrenar, cómo no lastimarte...todo eso sin sonar demasiado arrogante ni agobiar de más.

El segundo libro que compré y el que actualmente leo se llama "Running Like a Girl" de Alexandra Heminsley. Cuenta las aventuras de una corredora amateur (como yo), lenta (como yo), que creía que jamás iba a poder correr un maratón (como yo), que inspirada por su papá empezó a correr (como yo). Me he sentido muy identificada con el libro porque detalla de una forma muy similar a mi forma de pensar, lo que ella vive mientras corre, mientras platica de eso, mientras compite, mientras se frustra por no poder correr tan rápido o tan lejos como quisiera.

Todo esto que he aprendido de mis audiolibros me da fuerza para que dentro de 18 días deje todo en las calles de Nueva York. Prometo que en el 2015 leeré los 3 libros que tengo empolvados, y seguramente me servirán de inspiración para mi siguiente reto.

martes, 14 de octubre de 2014

Dog Days Are Over

FALTAN 19 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

Listoooo, la tortura terminó y el sábado corrí mi última carrera larga, y la más larga de todas...30 kilómetros en el Parque Naucalli, 10 vueltas a un circuito de 3 kilómetros, si lo pienso parece tortura china. Y sin embargo, no me fue nada mal...

Al despertar, mi Garmin decidió que ese día no quería ir a correr conmigo, así que me envió una señal de falla en el sistema, no prendía, no apagaba, salían letras raras, lo conecté nuevamente a la corriente y nada...lo primero que pensé fue que finalmente me podría comprar el Forerunner 920XT (soy una compradora tan obsesiva, que solo compro reemplazos de las cosas cuando las que tengo ya no sirven) y  que para el maratón podría pedir prestado un Garmin o usar el mío anterior aunque no lo pueda sacar de la bolsa porque está rota la correa, pero después no pude evitar entrar en pánico al pensar cómo demonios iba a correr 30 kilómetros sin saber a qué ritmo voy!

No me quedó otra opción que enfilarme hacia el parque sin él. Mi estrategia de entrenamiento sería la siguiente; correría 5 veces un circuito de dos vueltas, corro una. tomo agua, corro otra, me como mis gomitas y checo el tiempo para ver cuánto hice en 6 kilómetros. Y eso fue precisamente lo que hice.

Dicen que un corredor nunca debe esclavizarse por los productos de la tecnología, y que debemos aprender a disfrutar nuestros entrenamientos sin tener que estar preocupados por el reloj. Esto lo entiendo y lo comparto cuando se trata de un entrenamiento de 7-8 kilómetros cómodos, pero no el día que toca la carrera más larga del entrenamiento. Sin embargo, terminé todos mis kilómetros y no me fue tan mal, creo que al principio arranqué un poco más rápido de lo que debía, y tanto la fatiga como el sol que empezó a arreciar después de las 11 de la mañana hizo que mis últimos 5 kilómetros fueran un martirio, pero se terminaron y no volverán sino hasta mi entrenamiento para el siguiente maratón.

Regresé a casa cuando ya había mucho tráfico sobre periférico, había corrido mucho tiempo y terminé bastante tarde. Subí a casa, me bañé, acomodé la ropa sucia, y ahí seguía el Garmin en el mismo lugar donde lo había dejado esa mañana. Pensé que sería una estupidez tirarlo a la basura sin antes intentar repararlo. Lo conecté nuevamente a la corriente y milagrosamente volvió a funcionar como si nada. Quizás se asustó solo de pensar que tendría que acompañarme durante 30 largos kilómetros, pero al verme regresar contenta pensó lo mismo que yo pensé al terminar mi entrenamiento: podemos con esto y mas.

Hoy corrí con el y fuimos tan felices como siempre, sobre todo porque sabemos que ya terminamos la parte pesada del entrenamiento y nos espera recuperación, descanso y nuestra fiesta de kilómetros el 2 de noviembre.


jueves, 9 de octubre de 2014

Big Parade

FALTAN 24 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK, y que creen, voy a participar en el desfile previo al maratón!



Tengo prácticamente una hora con 40 minutos para transportarme del avión a Central Park para ser parte del desfile, incluyendo el paso por la aduana y el viaje en metro hasta Manhattan. Pero lo peor no es eso, sino que parte de las sugerencias que nos hacen es que vayamos al desfile con un traje típico de nuestro país, o nuestros colores representativos.

Ha sido muy difícil para mí decidir qué llevar; no quiero ir disfrazada de mexicana, quiero ir vestida como la mexicana que soy, y por eso no quiero llevar un vestido grande con el que me sienta incómoda, ni tampoco quiero ir peinada como Frida Kahlo y con una ceja pintada en medio de la frente.

Todavía tengo tiempo de buscar algo bonito no muy exagerado que me pueda llevar al desfile, por lo pronto me espera el sábado otro desfile diferente: mi última carrera de 30 kilómetros antes del maratón, y espero darle con todos los ánimos del mundo para posteriormente festejar como Dios manda en el Corona Capital.

Creo que este entrenamiento y los que me faltan del fin de semana serán muy especiales, pues estaré pensando en el maratón de Chicago que se corre el domingo...otro Major Marathon y el sueño de miles de personas que por primera vez se atreven a enfrentarse a la distancia. Para ellos, mi distancia larga y el mejor de los éxitos.

lunes, 6 de octubre de 2014

My Own Worst Enemy

FALTAN 26 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

Mi entrenamiento del sábado fue excelente, pues no solo fue la primera vez que fui a entrenar con el equipo, sino que lo pasé sin dolores y logré terminar con éxito los 24 kilómetros que me tocaban. El pequeño dolor que traía en la parte trasera de la pierna desapareció después de correr 8 kilómetros, el entrenador lo adjudicó a nervios, me dijo que si me dolía no iba a poder correr, así que sin nervios y a darle.

También fue un día excelente porque justo antes de empezar a correr nos encontramos en el Naucalli a Carlos Mercenario, medallista olímpico en Barcelona. Nos dijo algunas palabras y se tomó fotos con nosotros. Yo lo único que podía pensar era "ese individuo tiene una medalla olímpica", lo que para mí es el mayor logro que una persona puede tener en la vida (fuera de los logros familiares y espirituales).

Entre las palabras que nos dijo, hizo énfasis en que quien se vence a sí mismo, es capaz de vencer a su peor enemigo. Durante los 24 kilómetros que entrené no dejé de pensar en esa frase, ¿quiénes han sido mis enemigos? ¿los he logrado vencer?

En mi entrenamiento para el maratón de Chicago tenía como enemigos a fuerzas externas que, como los dementores en la película de Harry Potter, se esmeraban en robarme mi energía positiva. Sí, yo también siempre había pensado que eso de las energías es bullshit, pero estando ahí entendí que hay personas que son capaces de robarte los ánimos. Finalmente logré alejarme de esos demonios, quizás solo para entender que el enemigo estaba dentro de mí, y que estar cerca de esa persona solamente sacaba lo peor de mí, sin que dicho individuo fuera un demonio en realidad.

Ahora tengo otro enemigo quizás aún peor: el despertador. Nunca he sido buena para despertar por las mañanas, despierto de mal humor y con una necesidad insaciable de tomar café y regresar a la cama. Como corredora esto obviamente es un problema gravísimo, no entiendo por qué nos obstinamos en despertarnos a las 6 de la mañana para ir a correr y cuando lo hago maldigo mi hobby los primeros 30 minutos del día.

¿Podré algún día vencer al despertador y despertarme con una sonrisa y aplaudiendo? No sé aún qué estrategia debo seguir para hacerlo, pero a mis 31 años aún despierto como niña berrinchuda de 8 años que no quiere ir a la escuela.

Lo que sí, es que de no haber vencido al despertador el sábado pasado, no hubiera conocido nunca a un medallista olímpico. Ojalá haya más sábados de aquellos...


miércoles, 1 de octubre de 2014

Octobre

FALTAN 32 DIAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK, para mi vuelo a Nueva York solamente faltan 30 y para el Corona Capital (culminación de mis entrenamientos largos y mi encuentro con HAIM y The Kooks) solo 10.

 

Ya llegamos al mes pre-maratón, y no podría estar más emocionada. Siempre me ha gustado octubre, no solo es el mes antes de mi cumpleaños, sino que las panaderías están llenas de pan de muerto y mi recibidor tiene una calabacita miniatura alusiva a las festividades de este mes. Pero también en el ámbito deportivo es quizás mi mes favorito.

 

Cuando vivía en Monterrey solía decir que octubre era el mejor mes para correr, pues es cuando apenas el clima cede un poco y permite entrenar con un clima al menos decente. En septiembre aún hace calor y en noviembre ya hay que traer camisa de manga larga. Del resto del año ni hablamos. Aquel hermoso clima se asemeja al clima que hace en la Ciudad de México durante todo el año, es una bendición.

 

Hace un año tenía los nervios de punta por el maratón de Chicago, la verdad es que no estaba pasando por mi mejor momento ni personal ni deportivamente, así que tampoco tuve mucha oportunidad de darle demasiada importancia al maratón. Pudiera decirse que los días previos al maratón me pasaron un poco de noche y eso ahora me entristece, pues no hay nada más emocionante que las vísperas del maratón y todo lo que eso implica.

 

Pero ahora es distinto, creo que estoy mejor entrenada que para ningún maratón y aun así siento que no he entrenado nada. Adjudico ese sentimiento al hecho que, salvo por los fastidiosos entrenamientos del fin de semana pasado, el resto del entrenamiento me ha sabido bastante más dulce que amargo. Lo he hecho con más ánimos, un poquito más rápido, con mejor cara, mejor música, mejores rutas, mejores tenis, mejor alimentación, gracias a Dios mejor todo! 

 

Quizás estos sentimientos se esfumen si hago un mal maratón, pero hoy me siento muy agradecida de que octubre esté aquí. ¡Bienvenido sea octubre y bienvenidos sean los entrenamientos que me faltan! 

 

Contrario a lo que escribí para mi publicación anterior, ni loca me bajo del barco ahora, tengo mucha suerte de poder correr, y más aún de que mi siguiente carrera sea un Major Marathon.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Madness

FALTAN 33 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

No tuve un buen fin de semana. Tal como lo anticipé, el masaje del viernes me dejó hecha garras y gravemente adolorida de las piernas.

Con esfuerzos me desperté el sábado dispuesta a correr los 20 kilómetros que me tocaban, y apenas pude correr 5. De los kilómetros más sufridos de mi vida, sentía que eran los kilómetros de afloje post-maratón, verdaderamente terrible...

Sin embargo, ya con más energías pude saldar la deuda el domingo, y nuevamente en el Naucalli, corrí mis 20 kilómetros completitos. En momentos me sentía ratón dando vueltas al mismo circuito, pues corrí casi 7 veces un circuito de 3 kilómetros, aunque tampoco fue aburrido. No conozco todos los parques de la ciudad, pero el Naucalli es un excelente lugar para correr.

Quedan solo dos semanas pesadas de entrenamiento, y quizás por eso es que siento las piernas pesadas. Esta semana pinta mejor que la anterior, tengo que viajar por trabajo y entrenaré en banda la gran mayoría de la semana, y el fin de semana me tocan 25 kilómetros para los cuales espero en Dios ya no estar adolorida.

En realidad el entrenamiento para el maratón tiene 4 o 5 semanas realmente pesadas, el resto son puras endorfinas y felicidad. Yo estoy pasando por esas semanas del terror, en las que realmente me parece una locura haber tomado la decisión de correr otro maratón, ¿realmente es una decisión inteligente someterse a este sufrimiento? ¿todo para volver a correr el maratón en alrededor de 5 horas? Suena (y quizás es) bastante estúpido, pero ya estoy en esto y bajarme del barco a estas alturas sería peor fracaso que correr mi peor tiempo en Nueva York.

Sé que el tono de este blog cambiará en un par de días y todo volverá a la normalidad, a la emoción por estar ya casi ahí, y a la sensación de que ya hemos hecho todo para cruzar esa meta; pero hoy, me mantiene con vida saber que al terminar mi entrenamiento más pesado en dos semanas, me espera el Corona Capital de recompensa, y de ahí, el fabuloso taper.

Quizás sea como dice mi papá, llega un momento en que lo único que necesitas para terminar el maratón es paciencia. Lo mismo con los entrenamientos, paciencia, constancia y buen ánimo.

Lo peor es que todo esto lo desató un masaje, martirio que tengo que repetir en un par de semanas, por indicaciones de mi entrenador...

viernes, 26 de septiembre de 2014

King of Pain

FALTAN 36 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

Recientemente tuve mi primer experiencia realmente desagradable dentro del entrenamiento para un maratón: los masajes deportivos.

Son odiosos, se supone que hacemos deporte para tener endorfinas y ser felices, tener una actitud positiva y sentirnos bien. Pero un masaje deportivo implica todo lo contrario, no solo me dejaron más adolorida que antes, sino que tuve que pagar por ello.

Los maratonistas somos seres bastante masoquistas, y no solo lo digo por el dolor físico al que nos enfrentamos en los entrenamientos, sino también a los padecimientos emocionales y mentales que tenemos que superar para poder lograr nuestros objetivos. Bien dicen que los maratones se corren con la mente, así que es de imaginarse el reto mental que implica correr por más de 3, 4 o 5 horas, y vuelvo a lo mismo, nos gastamos a veces hasta varios cientos de dólares para lograrlo.

El dolor viene manifestado de mil formas, y creo que nos hacemos adictos a éste. Todo dentro de sus propios límites, pero para mí no hay nada más delicioso que sentir ese dolorcito muscular leve después de un entrenamiento, me significa un logro.

Realmente hacer estos esfuerzos y sacrificios es algo que bien vale la pena, y ningún maratonista me dejará mentir al respecto, pero la realidad es que durante el proceso del entrenamiento pasamos por muchas y muy variadas emociones que nos pueden llevar hasta a dudar por qué seguimos haciendo esto una y otra vez, sobre todo si somos maratonistas reincidentes.

Yo tengo enfrente las 3 semanas más pesadas del entrenamiento, ya llevo una carrera de 28 kilómetros corridos y la gran mayoría del trabajo ya se encuentra hecho (la motivación, las bases, el compromiso y las primeras carreras largas), pero es fundamental mantenerse motivados y con energías para la recta final. Después de estas 3 semanas horribles volvemos a las bendiciones del maratón: nuevamente los entrenamientos se reducen a 5-7 kilómetros cómodos, nos olvidamos de las series de velocidad, y nuestras carreras del domingo empiezan con el número 1, no con el 2 ni con el 3.

Espero que la dolorosa experiencia de mi masaje tenga buenos resultados durante la semana y me permita poder correr más y mejor. Por lo pronto, mañana corro 20 kilómetros...suenan ya pocos...


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Living on the Edge

FALTAN 38 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

Ayer me regañó mi entrenador, porque no había ido a sus entrenamientos y porque traía las piernas destrozadas por mi entrenamiento del domingo.

Me dijo que no hay que correr en Reforma ni en Chapultepec porque la superficie del pavimento es muy fuerte para las piernas, es mejor correr en arcilla. Eso ya lo sabía, pero no hay poder humano, hasta ahora, que me haga despertarme a las 5 de la mañana un sábado para ir a correr al monte o a un parque lejano.

También me dijo que me tenía que cuidar mucho si quería correr y terminar bien ese maratón, y me tengo que hacer un masaje ya, hoy o mañana, de forma urgente...

No me preocupa tanto el regaño en realidad, ni el hecho de que me tengo que tomar aún más en serio el entrenamiento, sino que ninguna de las recomendaciones que me dio las he hecho en el pasado y aún así he terminado dos maratones.

¿Cómo pude entonces terminar dos maratones de pie? Quizás los terminé de puro milagro, al borde de una lesión, pero nunca me he sentido mal tras terminarlos, salvo por los típicos achaques de después del maratón, y manteniéndome lo más lejos posible de las escaleras.

Quizás me guste vivir cerca del peligro, o más bien sea el hecho de que no me doy cuenta de los riesgos, pero por esta vez le voy a hacer caso a mi entrenador. No me cuesta nada, me quedan 6 semanas de entrenamiento, 3 pesadas y 3 ligeras, ya no es nada después de todo lo que llevo avanzado.

Si haciendo las cosas mal he terminado dos veces la hazaña, la lógica me indica que haciéndolas bien la terminaré aún mejor. Eso espero, si no, al menos espero que los grandes esfuerzos que se me vienen enfrente me ayuden a bajar un par de kilitos más antes de la carrera.

Creo que corro más riesgo lastimándome si no le hago caso al entrenador, que si le hago caso, ¿cierto?

En otras noticias y brevemente, parece ser que la naturaleza me pide a gritos que deje el ipod para correr. Primero se me borra mi playlist, después la computadora no me deja usar itunes, después la pila de mi teléfono no aguanta lo suficiente para completar mi lista de Spotify, después olvido los audífonos. Toda esa reseña, para concluir con que ayer tuve que chutarme mis 10 kilómetros de entrenamiento escuchando solo mis pisadas y mi respiración. No fue tan desastroso como lo hubiera pensado, pero me rehúso a dejar de escuchar Arcade Fire cuando corro...

martes, 23 de septiembre de 2014

Sometimes in the Fall

FALTAN 39 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

Dicen que los mejores maratones se corren en otoño. No sé si esto sea cierto, pero quizás tiene que ver porque 3 de los majors (Berlín, Chicago y Nueva York) se corren en esta estación, casi uno tras otro.

La emoción está a flor de piel, y ha vuelto a las redes sociales la euforia maratonista, después de una breve ausencia tras el paso del maratón de la Ciudad de México. Otra vez todo gira alrededor de los maratones, que si habrá récord en Berlín, que si en Chicago correrá alguna estrella del atletismo, que si ya está a la venta la mercancía oficial de Nueva York...

Por lo pronto unos ya terminaron su etapa pesada y están en el llamado "taper", otros tienen este fin de semana su última carrera larga, y otros como yo apenas llevan una y no ven el final.

Mi carrera del domingo fue realmente pesada, corrí 28 kilómetros muy lentos, muy sufridos, muy tarde, pero muy bien corridos. Tenía dos semanas sin correr largo y mis piernas me lo reclamaron en cada paso. Sin embargo, a pesar de que por mi mente pasó parar cuando llevara 25, después cuando llevara 27, y hasta cuando me faltaban 400 metros, agarré valor del sabor a Gatorade que llevaba en mi boca (ya no traía ni agua, ni geles, ni Gatorade), y los terminé con una sonrisa en la cara y, me disculpo por el lenguaje, gritando "A LA CHINGADA, LOS ACABÉ, VÁMONOS".

Con este entrenamiento le di la bienvenida al otoño, me reporto lista para correr 21 kilómetros el domingo, y terminar otra de 25, otra de 32 y otra de 20 antes de que termine el mes de octubre; sigo comiendo zanahorias (aunque después de mi entrenamiento del domingo confieso haber comido cacahuates) y coleccionando pensamientos positivos para mi maratón.

¡Adiós al verano y que este sea el mejor de los otoños! Lleno de maratones, mi cumpleaños, el pan de muerto, el Corona Capital y las compras navideñas...

lunes, 22 de septiembre de 2014

Bajo tu Pisada

FALTAN 41 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK, y a mi solo me faltan 3 largas! Que emoción, ya se va acercando la fecha!

Sin embargo, hoy no quiero hablar de mis hazañas del fin de semana, ni de lo que descubrí de mí misma y de los demás en mi carrera larga de ayer.

Desafortunadamente, este fin de semana fue muy triste para la comunidad corredora y triatleta. Primero, hubo un accidente en Monterrey en donde un conductor ebrio arrolló a un grupo de ciclistas que se encontraban rodando en la Huasteca, una ciclista murió y otros varios continúan graves. Después, en el 70.3 de Cozumel que fue ayer, una persona falleció de un infarto.

No pretendo meterme en el discurso ya bastante trillado de no manejar bajo los efectos del alcohol, eso lo sabemos todos y sobre la conciencia del conductor quedará haber tenido tan mala suerte. Dicen que era tránsito, un servidor público, eso da todavía más vergüenza...

Cuando pasan este tipo de cosas, lo que más me entristece es saber que esas personas dedicaron la mayoría de su tiempo libre a hacer lo que más les gusta, y no se si para bien o para mal se fueron de este mundo haciendo precisamente eso. Sé que decir "pero murió haciendo lo que más le gusta" es consuelo de tontos, una muerte nunca conforta, ni las circunstancias que la rodean. ¿Lo merecían? No, nadie merece irse de aquí prematuramente, solo Dios sabe por qué nos pone en esa posición, y espero que Dios conceda fortaleza y fe a los familiares y amigos de los fallecidos, para entender su muerte.

Otros podrán pensar "por eso yo no corro", "rodar es peligroso", "corro menos peligro sentado en la sala de mi casa", miles de justificaciones para no hacerse sentir mal por no tener una vida saludable. ¿Realmente se corre más riesgo siendo sedentario que teniendo hábitos, digamos, audaces? Creo que ni la una ni la otra nos exenta de tener riesgos en nuestra salud, lo único necesario es cuidarse, checarse, medirse, no dejarnos llevar por los excesos (aunque es mucho más fácil caer en los excesos siendo sedentario que siendo activo, pero ese es otro tema).

La realidad es que miles de personas hacen triatlones, y son atletas de alto rendimiento, de medio pelo, o solamente hacen las competencias por convivir. Todos estamos expuestos a riesgos, los que corremos porque lo hacemos por las calles, o de noche, o en lugares en donde nos podemos perder, o peor aún, de caernos vergonzosamente de la caminadora; los que ruedan porque corren peligro de ser atropellados, de que el líder del pelotón se caiga y ocasione carambola; los que nadan...¿estarán expuestos a algo que no sea una lesión en la espalda? No lo se pero a todos nos toca un pedacito de riesgo, y creo que en cierta forma eso hace nuestro hobby un poco más interesante.

Hoy simplemente mi corazón se entristece por estas situaciones...pude haber sido yo, o una de mis amigas triatletas, o alguien de mi club de corredores, o un completo desconocido, pero se fueron dos vidas, haciendo lo mismo que yo hago...

Nadie entiende los caminos del Señor, quizás necesitaba dos triatletas en su equipo y por eso se las llevó, para seguir completando triatlones en el cielo...descansen en paz...

jueves, 18 de septiembre de 2014

Eat that up, it's good for you

FALTAN 44 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

Hoy me toca ir a la dieta! Por viajes, fiestas patrias, razones personales y hasta hormonales, creo que el resultado no será del todo satisfactorio, pero aún así iré para ver cómo andamos. Sí he estado entrenando y la ropa me queda igual o mejor que hace algunos días, así que creo que tampoco saldré llorando de la cita.

Me ha sentado bastante bien esta dieta, sobre todo que no me da hambre y puedo comer muchas frutas y verduras, lo cual ya hacía pero no con tanta frecuencia. También porque he aprendido a comer menos porciones, y llenarme con verduras, así como a encontrar nuevos menús ricos y sin muchas calorías.

Lo que más me ha gustado es que me ha mantenido motivada, quizás no he bajado tanto en peso, pero sí sé que tengo muchas ganas de aprender cómo optimizar mis energías para bajar de peso y poder entrenar más y mejor, y para mí eso es más ganancia que bajar 2 kilos por semana.

También he estado leyendo varios blogs y artículos acerca de la nutrición, e inclusive corro el riesgo de convertirme en una de esas personas odiosas que todo el tiempo está hablando de lo mucho que engorda el pozole y demás antojitos mexicanos. Últimamente es un tema de moda, pues la obesidad está a la orden del día y la gente quiere (solo quiere porque la realidad es que pocos lo hacen) tener una vida más saludable, además de que los medios y la sociedad mexicana nos han educado en los últimos meses a odiar las bebidas azucaradas y comida chatarra. ¿Cuándo terminará esto? ¿Realmente es una moda?

Mucho trabajo me ha costado cambiar del "corro para comer" al "como para correr", pero creo que tiene sus ventajas. No sé si ha sido el entrenamiento, el hecho que he bajado un poco de peso, los ánimos, o un poco de todo, pero he estado reduciendo poco a poco mis tiempos, y ahora correr a 6:45 no me cuesta tanto trabajo como hace un par de meses.

Espero poder llegar pronto a mi objetivo, por lo pronto aún no me he hartado de comer zanahorias en lugar de cacahuates; ojalá la báscula se ponga de mi lado al rato...


lunes, 15 de septiembre de 2014

Fourth Time Around

FALTAN 47 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

Pues mi viaje a Torreón fue todo un éxito! Como lo anticipé, no hubo poder humano para poder entrenar durante estos días, pero lo pase increpible y me reporto lista para correr hoy 5K de afloje y mañana una distancia intermedia-larga de 18-20 kilómetros.

Sin embargo, lo mejor del viaje fue un "compromiso de borrachos" que hicimos, de correr el Maratón Lala el siguiente marzo. Yo ya lo había pensado, en 2015 querría correr Lala dependiendo como terminara Nueva York, ya que prácticamente tendría una semana de descanso (la semana post-maratón) e inmediatamente tendría que empezar de nuevo a correr.

Tampoco me agobiaba mucho seguir corriendo, tan es asi que ya me había echado a la bolsa la responsabilidad de correr el 21K de Nike a finales de noviembre (juro que lo hice solo por la camiseta) y esta vez no pensaba bajar tanto la guardia, para mantenerme en forma.

Pero aun así, es inevitable sentir miedo e incertidumbre. Nunca he corrido dos maratones en un año, es decir, en un periodo de 12 meses, y generalmente me regalo mis mesesitos sabáticos entre uno y otro, pero esta vez sera diferente.

Estoy consciente que pondré en riesgo las fiestas decembrinas, y que me tocará correr mis largas con frío en enero y febrero (en México no hace frío, pero Dios guarde la hora que tenga que ir a Monterrey en esas fechas), pero sé que la experiencia sera inolvidable y seguramente habrá valido toda la pena. Por fin podré correr por mi ciudad, y formar parte del mejor maratón de México, un maratón plano, bien organizado, generalmente sin calor y con mucha porra.

Así que hoy faltan 47 días para el Maratón de Nueva York, y 197 para el Maratón Lala! Vamos por mi cuarto maratón!


domingo, 14 de septiembre de 2014

In my Place

FALTAN 50 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

Ya solo me faltan 50 días para el maratón! No puede ser que después de tantos años de espera ya solo estén frente a mí 7 semanas de entrenamiento!

Mi entrenamiento de las dos semanas anteriores no ha sido el mejor y eso me tiene gravemente preocupada, pero por cuestiones de trabajo y viajes he tenido que sacrificar un poco mis salidas a la pista.

Sé que esto me va a costar valiosos minutos el 2 de noviembre, pero cuando no se puede no se puede. Adicionalmente, creo que entrar en pánico y estresarme no va a ser la solución, la solución será retomar tan pronto sea posible el camino del bien y retomar los entrenamientos con todas mis energías. Esto implica que a partir del lunes que todo regrese a la normalidad, no puede haber ninguna razón para perderme un entrenamiento, ninguna sola, ni mi aniversario el próximo 18 de septiembre (correré por la mañana no crean que voy a abandonar a Joe a su suerte en nuestro 4o aniversario).

En este momento escribo fuera de línea pues me dirijo hacia Torreón, la ciudad que me vio nacer y crecer, a donde casi nunca voy. En los 17 años que viví ahí nunca pisé los lugares de fama para correr, ni el Bosque ni el Campestre (debe haber cientos más pero esos dos son de los que más me acuerdo), y nunca lo he hecho. Este viaje desafortunadamente no me permitirá hacerlo, pero espero en algunos años tener la oportunidad de correr el maratón Lala y pasar por todos aquellos hermosos lugares con poca vegetación.

Conforme crecemos nuestras prioridades se van haciendo distintas, y evidentemente cuando estaba en prepa ni me interesaba correr (casi nadie lo hacía en realidad) ni me daban nostalgia aquellas avenidas, pero ahora sí lo hacen. Recuerdo que un grupo de amigas estaba en el equipo de atletismo de la secundaria y la prepa, estaban flaquísimas y creo que las envidiaba por eso. Ya ninguna de ellas corre a pesar de que si lo hicieran, seguro estarían en Boston en su tercer maratón.

En 50 días cambiaré los "cerros pelones" por Central Park, pero hoy ambas ciudades me provocan la misma ilusión.

Entrenen por mí este fin de semana, yo mi larga la correré el martes a mi regreso.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Love to Hate you

FALTAN 51 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

¡Cómo no entrar en pánico si faltan solo 51 días para mi maratón! Algunos de estos días han transcurrido muy lentos pero otros se me van como agua.

Tengo justo el tiempo contado para completar la parte alta de mi entrenamiento, y hacer lo que se denomina "taper", conocido como el tiempo de más estrés y aburrimiento para los maratonistas, tras haber logrado las carreras más largas y experimentar ahora un poco de descanso pre-maratón.

Sin embargo, hoy quisiera hablar nuevamente de mi relación amor-odio con la caminadora. Por alguna razón me sigue pareciendo muchísimo más pesado correr en la caminadora que en la calle, y el aburrimiento que me provoca hacerlo muchas veces me parece desmotivamente y me ha orillado a saltarme entrenamientos.

Pero ayer, como no tenía más opción que hacer eso, fui al recientemente inaugurado gimnasio de mi edificio, y me subí a la caminadora. Las condiciones del gimnasio no pueden ser peores, tiene dos televisiones que no tienen señal ubicadas atrás de las caminadoras, y todos los aparatos de ejercicio tienen vista hacia una pared vacía. No hay música, no hay toallas, no hay ni siquiera toallitas limpiadoras, y además hace calor. Y sin embargo, mi entrenamiento de ayer fue muy bueno. Corrí casi 7 kilómetros en varios intervalos: 1.5 minutos caminando, 3.5 minutos a 7:00, 5 minutos a 6:45 y 5 minutos a 6:30.

Terminé no contenta pero sí satisfecha, al menos con la sensación de que si hoy el clima y el tráfico no me permite ir a correr con mi entrenador, no va a ser el fin del mundo hacer mi rutina en la caminadora. Esto ya es un gran avance, un paso gigantesco para mí,

¿A qué le adjudico esto? Las razones son muchas y muy variadas, pero creo que el pánico escénico que me está causando el ver que la fecha se acerca cada día más es la razón más importante. Otra razón es que estoy muy motivada con mi entrenamiento y mi dieta, por lo que no quiero romper el circulo virtuoso en el que me encuentro.

Hoy quisiera con todas mis fuerzas ir al Sope a correr con mi entrenador, pero no sé si podré hacerlo ya que el pronóstico del tiempo indica lluvia con granizo y eso implica que el traslado de mi oficina al Sope se aumente de 30 minutos a mas de una hora. Una de las grandes lecciones que he aprendido al vivir en una ciudad tan grande y complicada como esta, es que hay que aprender a optimizar los tiempos. Quizás correr en la intemperie sea un berrinche el día de hoy, por lo que si no va a ser posible, tendremos que atacar nuevamente la caminadora.

Quizás mañana mi reseña sea nuevamente una relación de odio hacia ella, pero ayer no me la pasé tan mal.

martes, 9 de septiembre de 2014

Why do I keep counting?

FALTAN 53 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK, y a mí me está entrando un ataque de pánico.

La semana anterior no pude entrenar bien, entrené dos días y uno de ellos no lo hice bien por falta de sueño y por mal clima. Tengo todavía 8 semanas para el maratón y creo que voy en buena forma y con aún mejor entusiasmo, pero si no quiero morir en el intento tengo que empezar a ser más constante y tomarle más seriedad al entrenamiento.

Ayer por la tarde leí una publicación de otra bloggera en donde decía que los corredores también tenemos nuestro "lado oscuro", y hablaba de todas las cosas que tenemos que dejar de hacer por hacer lo que más nos gusta, aunado al hecho de que aparentemente tanto sacrificio amerita tener una buena razón (o más bien justificación) para seguir en estas andadas. Para mayores referencias (y para leer un buen texto) sírvase remitirse a la siguiente liga: http://estilos.prodigy.msn.com/blogs-podcasts/vida/blog.aspx?post=44db8419-2a97-421e-842d-78ad8613d4d4#scpshrtu

El por qué corremos puede ser tan diverso como el universo de corredores mismo. Yo al igual que la escritora del blog arriba indicado, lo hago en parte para mantener un balance, pues cuando no tengo una carrera enfrente me encanta salir, desvelarme, ir de fiesta, comer cosas deliciosamente llenas de grasa...Pero también lo hago por sacar el estrés; correr simplemente me hace feliz y cuando algo me hace feliz tiendo a hacerlo de forma constante. Como ya lo he apuntado en este espacio, otra razón para correr es encontrar el momento en el cual puedo encontrarme con la música, Somos solo la música y yo, y eso me hace muy muy feliz.

También me gusta correr porque me gusta que me den medallas...en la secundaria y prepa, sin ser un estudiante mediocre sino más bien sobresaliente, no recibí muchas medallas, trofeos ni diplomas, así que cada medalla de mis carreras me representa un logro y me gusta portarlas con mucho orgullo, y exhibirlas en la pared con aún más.

Otra razón más para correr es ir superando mis propios límites. Nunca he sido una atleta ejemplar, y el hecho de poder conquistar una meta deportiva más es muy importante para mí.

Las opciones son infinitas, y conforme vamos evolucionando como corredores vamos encontrando nuevas razones y justificaciones para seguir corriendo; pero hoy simplemente tengo que hacerlo para ir a correr ese maratón que tanto he ansiado correr.

Si para eso tengo que dejar pasar momentos que transcurran después de la media noche, tendré que hacerlo por solo 8 semanas más, ya estamos en las últimas y el maratón amerita todas mis energías y concentración. ¿Por qué? Los que han corrido maratones saben la respuesta, los que no, cuando corran su primer maratón la sabrán...

viernes, 5 de septiembre de 2014

The Best of You

FALTAN 57 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

Estoy viendo en mis redes sociales una publicación de una empresa organizadora de carreras que dice "¿Cuál es la mejor carrera en la que has participado?" y me gustaría hablar hoy de este tema pues tenemos en puerta dos carreras que seguramente jalarán el ánimo de mucha gente: la carrera We Run Mexico de Nike y el Medio Maratón Rock and Roll de la Ciudad de México. Las razones por las cuales sucederá esto pueden ser diversas, aunque yo les adjudico simple popularidad, más nada.

Ya he corrido otras ediciones de la carrera Nike en México y a pesar de ser multitudinaria y con una logística complicada, es una carrera "cool", todos queremos salir a correr la semana siguiente con nuestra camisa con el número impreso (para mí la experiencia es odiosa pues jamás uso las camisetas de las carreras para correrlas y tener que hacerlo me agobia bastante). Sin embargo, lo que más me gusta de esta carrera es que anima a correr a gente que antes no corría y es un gancho perfecto para iniciarse en esta adicción.

Respecto al Medio Maratón Rock and Roll, he tenido la suerte de correr 2 medios maratones organizados por la empresa Competitor (San Antonio y San Diego) y también, a pesar de ser carreras muy comerciales, tienen su encanto. Las camisas son de muy buena calidad y las medallas son muy bonitas, por ejemplo, y las expos para la entrega de paquetes no le piden nada a la expo de un maratón internacional. Mi única preocupación para la edición de nuestra ciudad es que será carrera nocturna (solamente he corrido una carrera nocturna hace muchos años y odié la experiencia), y que seguramente costará entre 50-80 dólares, cuando los mexicanos estamos acostumbrados a pagar no más de 400 pesos por una inscripción a una muuuuy buena carrera. Ojalá me equivoque con el costo (pone changuitos).

Los corredores podemos definir una buena carrera por muchos motivos diversos, desde el paquete de competidor, la camisa (si te queda perfecta, el encanto es aún mayor), el hecho de haber logrado nuestro RP, la ruta, la compañía, hasta inclusive el clima.

Por estas y muchas otras diversas razones, las carreras a las cuales yo les guardo un cariño especial son las siguientes:

- Mi primer carrera de 5K, que fue la Carrera Duendes en 2008. La corrí junto con mi amiga Lorena Sánchez y mi papá. La terminamos sin parar, recibí mi primer medalla (no sabía dónde ponerla, qué hacer con ella), me sentí niño de 8 años recibiéndola con una sonrisa en la cara que jamás olvidaré, sensación que hasta la fecha no ha cambiado en todas y cada una de las carreras que he corrido.



- Mi primer carrera de 10K que, claro, fue una de Nike! En 2008, un 10K con mucho dolor al día siguiente, me enseño que yo puedo proponerme lo que yo quiera, y que pasara lo que pasara, tenía que volver a correr otra carrera de 10K sin sentir que me voy a morir. Solamente quería correr una carrera más, ahí terminaría todo y podría volver a mi vida normal...



- Mi segundo medio maratón, en Monterrey en 2010...estaba lo más y mejor entrenada que he estado, me sentí veloz todo el trayecto, hice mi mejor tiempo en medio maratón y me tomaron mi foto favorita de correr (sí, es la que se incluye abajo), la que cada vez que veo me inyecta energías. Todo bien en esa carrera, creo que hasta inclusive la hice sin hacer una sola parada al baño, algo épico en mí.



- La carrera Starbucks que hice en México hace varios años. Fue mi primer carrera en México y me sentía morir con la altura. Planee el viaje de Monterrey a México con el pretexto de la carrera, pero el verdadero motivo del viaje es la persona que me acompaña en la foto abajo incluida. La mejor porra de todas, lo adoro.



- Mi primer triatlón. Indescriptible lo que sentí al cruzar la meta, ni con los maratones he sentido esa felicidad. Me sentía realmente superman (ERA superman), había nadado, rodado y corrido el mismo día de forma consecutiva, había logrado bajarme de la bicicleta y ponerme a correr. Lo podía todo.



- El maratón de Chicago. Lo había logrado, terminé un maratón con poco entrenamiento y muy bajos ánimos, algo casi inconcebible. Fue una carrera de mucha reflexión, no terminé contenta por el resultado ni por la carrera en sí sino por lo que ese maratón me enseñó. Quisiera en un futuro volver a correrlo para realmente disfrutarlo por lo que es.



¿Cuál es la mejor carrera en la que has participado? La realidad es que todas dejan algo, en nosotros está hacerla la mejor de todas.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Perfect

FALTAN 58 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

Vivimos en un mundo en donde todo mundo se preocupa por encontrar la perfección, en todo lo que hacemos, tanto nuestras actividades y obligaciones diarias como nuestros hobbies.

Por ejemplo, la última vez que me hice un corte de pelo la estilista me pregunto por qué tenía el pelo tan maltratado, le adjudiqué el daño al sudor y al cloro (de aquellas veces en que de repente nado) de mis entrenamientos, y me dijo que tenía que usar un shampoo especial, pues de lo contrario mi cabello seguiría maltratado de por vida. La verdad es que a pesar de que correr es un ejercicio que aparentemente es barato, los corredores gastamos muchísimo dinero en nuestro hobby (tenis, ropa, gomitas, geles, compresores, botes para correr, gorras, garmin, fitbit e incontables cosas más), por lo que no pretendo agregarle un gasto más para "echarme a perder menos el pelo" haciendo lo que más me gusta en la vida.

A este ejemplo de perfeccionismo le podemos agregar la empecinada obsesión de los corredores por ser rápidos. Frecuentemente nos encontramos con posters motivacionales que apuntan que no importa ser lento, que lo hacemos así porque amamos tanto correr que lo hacemos adrede para correr durante más tiempo, que rápido o lento una milla es una milla...y peor aún, cuando hacemos una mala carrera no queremos decir nuestro tiempo por vergüenza a que los demás piensen que somos lentos, o nos justificamos con miles de cosas que ni en nuestra mente hacen sentido.

¿Tan malo es ser lento que necesitamos tantas justificaciones? ¿Por qué la sociedad nos exige un tiempo menor al promedio?

Entiendo que correr sin mejorar nuestro desempeño es mucho menos divertido y gratificante que ir mejorando día con día, pero creo que tampoco nos debemos obsesionar por ello pues nuestras vidas no dependen de qué tan rápido o lento corramos nuestra siguiente carrera de 10K.

Quizás por pensar en que correr es solo un pasatiempo yo sigo teniendo malos tiempos, pero la verdad es que disfruto mucho correr a mi ritmo, y a pesar de que lo he mejorado y mejoraré bastante no pretendo obsesionarme con ello. Al final, corro para disfrutarlo y prefiero darme gusto a mí misma que darle gusto a los demás con mis récords.

Lejos de tener un tiempo perfecto, hoy prefiero tener una carrera perfecta, disfrutarla, sonreirle a la meta, tener algo de qué platicar al día siguiente, tener ese increíble dolorcito de piernas el resto de la tarde...todas esas cosas son hoy mi podio.

Puede ser que mañana cambie de opinión y decida convertirme en cheetara, lo cual seguro también será divertido...

miércoles, 3 de septiembre de 2014

What I like about you

FALTAN 59 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

Como complemento a mi publicación de ayer, y para que ahora sí le den like a mi publicación, hoy voy a decirles lo que más me gustó del maratón de la Ciudad de México.

Dejando a un lado la parte sentimental que me representa correr con mi papá y acompañarlo en uno más de sus logros, creo que este maratón tiene muchas cosas especiales para todos los que vivimos en esta ciudad y en este país. El recorrido es inmejorable, es verdaderamente hermoso correr por reforma, el bosque de Chapultepec, la Condesa, Polanco, y sobre todo, entrar al estadio. Los que vivimos en esta ciudad tenemos la fortuna de tener a nuestra disposición el Paseo de la Reforma para entrenar cada domingo por lo que no es novedad ver la Diana ni el Ángel de la Independencia, pero no es lo mismo verlo un domingo cualquiera que vivirlo junto con otros 20,000 corredores.

La entrada al estadio me parece increíble. Salvo por las dos ediciones del maratón/medio maratón de la Ciudad de México que he corrido, nunca había corrido una carrera que terminara en un estadio y realmente al entrar sí me sentí en los mismísimos juegos olímpicos. Independientemente de que haya poca o mucha gente en las gradas recibiendo a los corredores, una recepción así por parte de la meta es inolvidable.

La gente, en todo el recorrido. Nunca me había tocado participar en una carrera de cualquier distancia en donde tantísima gente saliera a las calles a apoyar, no solo con sus porras y gritos sino con agua, gomitas, coca cola, dulces, sandwiches con nutella, con lo que sea! Y la verdad es que mucha de esa gente no tiene a un solo conocido compitiendo en el maratón, simplemente sale a apoyar por gusto. ¿Por qué habrían ellos de sacrificar su desayuno del domingo para ir a echarle porras a un montón de desconocidos? No lo sé, pero es admirable y muy muy enriquecedor.

La mercadotecnia alrededor del maratón, los artículos promocionales que vendieron en la expo, el video que pusieron en la salida antes del disparo, todo (menos la bolsa que regalaron al final de la cual ya me quejé ayer) estaba padrísimo. Además el color verde da mucha vida y creo que por eso hubo muchos valientes que se atrevieron a usar la camisa del maratón en el evento (eso no se hace chavos, pero ojalá la hayan calado un día antes y/o hayan terminado el maratón sin rozaduras de ningún tipo).

Sin embargo, lo que más me gustó del maratón es la vibra que aún se percibe en toda la comunidad corredora por tal evento. Todavía mis redes sociales giran alrededor del maratón y cada vez hay más gente que publica que no puede esperar más para el año quentra volverlo a correr, entre ellas yo.

El año quentra que recibamos nuestra equis muchos de nosotros vamos a completar MEX (yo tengo la "M" y "E" de los medios maratones del año pasado y este), yo ya me quedaré ahí pero seguramente va a volver a ser una experiencia tan gratificante que me van a dar ganas de ir por el resto de las letras.

Felicidades a todos los nuevos y reincidentes maratonistas, no pudieron haber escogido mejor forma de pasar la mañana del domingo pasado...

martes, 2 de septiembre de 2014

De qué te quejas mujer

FALTAN 60 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK.

Y seguimos con la euforia del maratón de la Ciudad de México!!! Aún no encuentro las fotos que me tomaron miles de fotógrafos que estaban por toda la ciudad! La página de resultados solamente tiene las fotos de la meta y eso me agobia porque no se en dónde van a subir las demás! ¿Aparecerán?

Los organizadores del maratón se han esmerado sobremanera para hacer que este evento sea de calidad mundial, de obtener certificaciones múltiples, y hacer que sea un evento no solo popular sino también que sea visto como un imán para que se vea a México como un país de vanguardia. Al menos eso lo aparenta, por ejemplo, el hecho que como estrategia los maratonistas tendrán que coleccionar las 6 letras que conformarán la palabra MÉXICO (no voy a saber qué pensar si el año quentra corro el maratón y mi medalla es una espantosa equis).

En esta publicación no pretendo criticar los esfuerzos del gobierno de la ciudad por hacer un maratón de tal calidad, no cabe duda que tarde o temprano lo lograrán, pero aún hay varias cosas que se deben tomar en cuenta si desean hacer esto en un plazo más corto, por lo que me voy a tomar la libertad de dar mi humilde opinión respecto a varios detalles del maratón.

Empezaré por la expo, este año fue mucho mejor que el año anterior pero leí muchas quejas de que se acabaron muy pronto las tallas de camisetas. Si el maratón llena su cupo varios vaaarios meses antes, creo que una idea lógica y práctica sería preguntar a los asistentes qué talla de playera van a querer. Como en los maratones en el resto del mundo, escoges tu playera, no hay cambios, si engordas o adelgazas no te la vas a poder poner, punto. Así de fácil. El resto de la expo excelente, el lugar, el tamaño, la rapidez en la entrega de paquetes, el resto de los expositores, todo bien.

Otro punto en contra, o que al menos a mí no me gustó, fue que la bolsa que dieron al final con el paquete de recuperación es de mala calidad y se va a despintar, al menos la mía llegó a casa con varias partes sin pintura. Creo humildemente que es mejor no dar nada, a dar una bolsa que va a terminar despintada en el primer uso. Si lo que se pretende es que los maratonistas se lleven un recuerdo, éste tiene que ser de buena calidad, quizás fue mejor idea la camisa que dieron el año pasado, pues si eres lento como yo y solo alcanzas tallas extra-grande, la puedes usar de pijama y no se desperdicia el souvenir.

Sin embargo, creo que lo que más me molestó de este maratón fue el charco de lodo que se hizo en parte de la ruta. Entiendo que la lluvia es difícil de prever y que si el recorrido pasa por el Bosque de Chapultepec es casi inevitable exponerse a estos riesgos, pero fue demasiado molesto. No solo me ensucié los tenis, tuve que caminar varios metros (para mí no es problema, pero me hubiese yo perdido la calificación a Boston por esos 40 segundos de caminata y no saben la enfurecida que me hubiera dado), además de que después tuve que hacer una pausa para limpiarme el lodo de los tenis. Fue una lástima, pero la verdad es que esto no debería pasar en un evento de clase mundial, hay que preverlo.

Finalmente, la aplicación digital del maratón, un desastre. No solo la tenías que bajar de una liga extraña (no estaba disponible en la app store, y la que estaba era la del 21K que nunca actualizaron), sino que no servía bien. Para empezar, no tenía la función de seguir a tu corredor, había otras aplicaciones que hacían esto pero es una funcionalidad básica que debe tener la aplicación oficial del maratón. El teclado tampoco servía, tapa los campos para buscar los resultados de los corredores por nombre y no permite realizar la búsqueda. Todo mal, cero funcional.

Al final, las cosas buenas superan por muuuucho a estos detalles y de eso hay y habrá miles de publicaciones mías y de mucha gente más. El maratón lo hace la gente (corredores y espectadores) y es verdad que el que corre por gusto no se preocupa por los pequeños detalles. Quizás me atrevo a expresar esto por el hecho de que yo no corrí todo el recorrido del maratón y no formé parte de toda la experiencia integral.

El año quentra, si es que lo corro completo y recojo mi equis, quizás todos los detalles que pueda tener el maratón me den eso (equis).


lunes, 1 de septiembre de 2014

The Monster

FALTAN 61 DÍAS PARA EL MARATÓN DE NUEVA YORK

El maratón es un monstruo de mil cabezas...y no es necesariamente un monstruo maldito, pero cuando uno no entrena lo suficiente o no va bien preparado sí lo es.

Lo vi ayer en el maratón de la Ciudad de México, corrí con mi papá los últimos 25 kilómetros de su maratón, e hicimos una excelente carrera, quizás ha sido su mejor maratón en cuanto a ánimos y preparación. El único contratiempo que tuvimos fue que los últimos 4-5 kilómetros empezó a sentir un ligero piquete en la pierna que nos obligó a convertir los últimos kilómetros en pequeñas series de 400 metros.

Lo que le pasó a mi papá no es nada comparado con lo que uno vive en un maratón si no se prepara bien, o si no se planea bien la carrera.

Dicen que el mayor vicio de los corredores aspirantes a maratonistas es empezar la carrera muy rápido, al paso que corren quizás un medio maratón, pues el cuerpo, el cansancio, el calor y la desesperación empieza a hacer de las suyas en los kilómetros que muchos llaman "la pared", y ahí es donde comienzan los problemas.

Otra forma de sufrir un maratón es no hidratarse o alimentarse bien antes y durante la carrera...o intentar correrla sin estar realmente preparado para ello, ya sea por lesión o por falta de entrenamiento, o entrenamiento deficiente (como lo fue mi caso en Chicago).

Pero si uno llega bien entrenado, hidratado y con ánimos, el maratón puede ser la mejor experiencia de su vida...es una lucha contra uno mismo, en la que se experimentan diversos sentimientos a lo largo de 3, 4, 5 o hasta 6 horas...es una experiencia en donde al final, quizás lo único que se necesita es paciencia para entender que la meta queda más adelante.

A todos los que lo hemos hecho (o a casi todos), nos han quedado ganas de volverlo a hacer...la preparación es difícil y muy desgastante, y el maratón mismo lo podría llegar a ser, pero por alguna razón reincidimos en ello para volver a enfrentarnos al monstruo, aunque siempre con más armadura a cuestas.